Trabajás todos los días con un asistente de IA — como 9 de cada 10 profesionales del software, según el reporte DORA de Google — y de golpe llega la entrevista técnica y nadie te dijo si podés usarlo. ¿Es hacer trampa? ¿Es lo esperado? La respuesta corta: depende del tipo de entrevista, y confundir una con la otra puede costarte el puesto.
Las entrevistas se partieron en dos
Igual que el mercado junior, los procesos de selección se dividieron:
Entrevistas con IA permitida (y a veces esperada). Cada vez más empresas te dejan usar tus herramientas de todos los días, porque quieren verte trabajar como vas a trabajar de verdad. Ojo: acá no evalúan si la IA resuelve el problema — eso ya lo saben. Evalúan cómo la dirigís: qué le pedís, cómo detectás cuando te devuelve algo roto, qué decidís aceptar y qué descartás, y si podés explicar cada decisión.
Entrevistas sin IA. Otras empresas la prohíben a propósito, porque quieren medir tus fundamentos sin red: lógica, estructuras, criterio propio. No es que estén «atrasadas» — es una decisión de diseño de la evaluación, y es tan válida como la otra.
Y no es teoría: HackerRank recomienda permitir la IA a propósito, con el argumento de que prohibirla mide una habilidad que ya nadie usa en el trabajo. Y Anthropic — los creadores de Claude — pide que sus entrevistas en vivo sean sin IA salvo que indiquen lo contrario. Dos políticas opuestas, las dos deliberadas, en el corazón de la industria de la IA.
La regla número uno: preguntá antes
No adivines. Antes de la instancia técnica, una pregunta simple te ordena todo:
«¿Puedo usar mis herramientas habituales, incluyendo asistentes de IA, o prefieren que trabaje sin ellas?»
Esa pregunta no te resta: te suma. Muestra que entendés que existen los dos formatos y que te importan las reglas del juego. Muchísimos candidatos quedan mal no por usar IA, sino por usarla sin preguntar.
Si la IA está permitida: narrá tu criterio
El error clásico es quedarse callado mientras la IA escribe. Si el entrevistador no escucha tu razonamiento, la IA se lleva el crédito y vos quedás invisible. Pensá en voz alta:
- Antes de pedir: «Le voy a pedir X porque el problema tiene tal forma.»
- Al recibir: «Esto está bien, pero este caso borde no lo cubre — lo corrijo.»
- Al decidir: «Prefiero esta versión porque es más simple de mantener.»
Tu valor en esa sala es el criterio, no el tipeo. Es la misma habilidad que las empresas dicen buscar cuando explican por qué siguen contratando juniors.
Si la IA está prohibida: entrenala afuera, no la escondas
Usar IA a escondidas en una entrevista que la prohíbe puede descalificarte en el acto, y en un mercado donde cada entrevista cuesta cientos de postulaciones, quemar una así es carísimo.
La preparación real es otra: practicá sin asistente antes del proceso. Si hace un año que no escribís un loop sin autocompletar, la entrevista no es el lugar para descubrirlo. Resolvé problemas en un editor pelado, en papel, explicándole a alguien. La IA puede ayudarte a entrenar — pedile que te tome ejercicios y te corrija — pero afuera de la sala.
Lo de siempre, que sigue valiendo
Con IA o sin ella, la entrevista se gana también en lo básico: preparar el entorno, la cámara y la comunicación en una videollamada, llegar descansado, y saber leer el aire de la conversación.
La pregunta ya no es si «se puede» usar ChatGPT en una entrevista. Es si sabés cuándo, cómo y con qué criterio — que es exactamente lo que te van a pagar por saber.
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